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domingo 29 de enero de 2012

Los Vegetales: uso y cuidado




Cuidados especiales para los vegetales


Los vegetales, alimentos perecederos que se alteran con facilidad, necesitan acciones concretas de manipulación para evitar toxiinfecciones




El consumo de frutas y verduras en una dieta equilibrada y saludable es de sobra conocido y necesario. Las autoridades responsables instan al consumo diario de estos alimentos, que son muy perecederos, se dañan con facilidad y están ligados con frecuencia a problemas de contaminación patógena. Son productos frescos que, en la mayoría de los casos, se consumen sin procesado previo, un aspecto que los hace aún más vulnerables a posibles contaminaciones. Con sus acciones diarias, el consumidor tiene parte de responsabilidad en que el producto se consuma en buenas condiciones.


Por NATÀLIA GIMFERRER MORATÓ
23 de enero de 2012



- Imagen: Skånska Matupplevelser - Los efectos beneficiosos de los vegetales dependen, en gran parte, de que el producto se consuma en buenas condiciones. Si bien los cuidados posteriores a la recolección son de suma importancia, en el consumidor también recae cierta responsabilidad. Se empieza por escoger los vegetales más frescos que no tengan señales de daños o magulladuras. Es recomendable escoger vegetales enteros, frente a los troceados o preparados. En el momento de comprarlos, se deben mantener separados de otros alimentos como la carne o el marisco para evitar que los patógenos pasen de un alimento a otro. Una vez en el domicilio, también se deben almacenar en el frigorífico por separado.


Todas las superficies y utensilios en contacto con los vegetales deben estar desinfectados y lavados con agua caliente y jabón




Es primordial desinfectar los vegetales antes de su consumo, aunque ya estén preparados y listos para consumir; no está de más pasarlos por agua antes de ingerir. Para los vegetales enteros, es imprescindible su desinfección hoja por hoja para evitar los patógenos. Puede realizarse con agua a chorro o sumergir los vegetales en agua con unas gotas de lejía (un mililitro de lejía por cada litro de agua). Sin embargo, nunca se debe exceder el tiempo en remojo, ya que pueden perder sus características nutritivas. El último paso es enjuagar con agua de nuevo para eliminar posibles restos de lejía.

Mantener el color y la textura de los vegetales

Como alimentos perecederos que son, sus características nutricionales y organolépticas pueden alterarse con facilidad. Son alimentos delicados que requieren ciertas pautas de manipulación para garantizar su color y textura:

• No se deben cocinar demasiado para que mantengan un color intenso y una textura crujiente. Si se forma un color amarillento y su textura es demasiado blanda, es síntoma de que la cocción se ha excedido.

• Cocinarlas en su punto garantiza el mantenimiento de todas sus vitaminas y minerales.

• No se debe agregar mucha sal en el agua de cocción, ya que los vegetales no pierden sus propias sales minerales.

• Retirar los vegetales cuando estén al dente.

• Enjuagar los vegetales con agua fría para fijar la clorofila y mantener un color verde intenso.

• En caso de cocinarlas al vapor, controlar el tiempo de exposición, ya que pueden perder el color y su textura. En función de su tamaño y de que estén congelados o no, se exponen al vapor un determinado tiempo.


Limpieza y preparación

Antes de manipular los vegetales, debe garantizarse una adecuada limpieza de las manos con agua caliente y jabón para asegurar que se desinfectan de forma adecuada. Este procedimiento debe realizarse antes y después de su manipulación. Hay que usar una tabla para cortarlos y un cuchillo, ambos limpios y desinfectados. Todas las superficies y utensilios que tengan contacto con los vegetales deben estar desinfectados y lavados con agua caliente y jabón, también antes y después de manipularlos.

Se debe preparar solo la cantidad de fruta o vegetales que se consumirá y sacar las partes que no son útiles. Sobre todo en lechugas, cebolla o zanahorias, es importante retirar las capas superficiales, aunque también es recomendable lavarlas enteras y, una vez limpias, retirar las capas externas. Es opcional secar después los vegetales con un trapo limpio o un papel. Nunca se debe usar detergente para lavar los vegetales. Una vez listos, deben mantenerse en refrigeración, estén cortados, pelados o cocinados, como máximo dos horas después de su manipulación.


'E.COLI', EL PEOR ENEMIGO DE LOS VEGETALES


E.coli es quizá el peor enemigo de los vegetales y, por consiguiente, del consumidor. Es un grupo de cepas patológicas que dan lugar a un cuadro clínico de gastroenteritis que puede ser muy grave (en función del tipo de cepa que intoxique). Esta intoxicación es mucho más frecuente en carne o lácteos, ya que la bacteria está presente en el ganado. Sin embargo, también es frecuente la infección en frutas y verduras, puesto que el suelo puede contener restos de la bacteria. El principal síntoma de infección por E.coli es la diarrea, en ocasiones con presencia de sangre, y el dolor estomacal. Las personas afectadas rara vez tienen fiebre o, en caso de tenerla, es muy leve. La infección puede afectar a los glóbulos rojos y a los riñones. La cepa O157:H7 en concreto puede representar un serio problema, sobre todo, para ancianos y niños.

Cómo evitar una toxiinfección:

• Debe cocinarse bien la carne.

• Mantener la carne cruda separada de otros alimentos, sobre todo de los vegetales, que se consumen crudos.

• Lavarse las manos, los utensilios y el cuchillo que estén en contacto con carne cruda.

• Asegurarse de que el agua de consumo o de lavado está exenta de bacterias patógenas.

• Nunca mezclar alimentos crudos con los listos para consumir.

• La leche que se consume debe pasar por el proceso de pasteurización.

• Beber agua de fuentes seguras.




* Fuente: EROSKI CONSUMER


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lunes 19 de diciembre de 2011

Picoteo sano, ligero y que no engorda




Picoteos sanos, ligeros y que no engordan

Engañar al estómago mientras se cocina o silenciar la barriga porque se retrasa la cena puede hacerse de manera saludable y esquivar la sobreingesta de calorías

Autor: Por MAITE ZUDAIRE
Fecha de publicación: 16 de diciembre de 2011



Una buena dieta debe estructurarse en cinco comidas al día. Este orden garantiza un equilibrio, ayuda a cumplir con las necesidades nutricionales y posibilita digestiones más livianas. Pero el hambre puede sobrevenir si la hora de la comida se retrasa o la cena no está lista cuando se había pensado. También los nervios pueden pedir glucosa y hay otras razones que despiertan la necesidad de comer. No obstante, conviene no dejarse vencer por el primer impulso, que a menudo conduce a un bocado muy calórico y poco saciante. Hay que procurarse un picoteo sano, ligero y que no engorde. Es posible.

Las frutas y las hortalizas son los alimentos naturales que menos calorías aportan si se toman al natural, sin aderezos. En el momento de pensar en picoteos sanos, se ha de priorizar la comida natural, menos condimentada y menos aliñada. El almíbar en la fruta, el azúcar o la miel suman 40 Kcal por cada cuchara de postre. En los tentempiés salados, la tendencia es usar mantequillas, mayonesas y salsas similares. Una cuchara sopera de mayonesa, con la que se tienen tentaciones de embadurnar el pincho de atún, suma unas 80 calorías.

Picoteo fresco Una pieza de fruta fresca, de temporada y a temperatura ambiente siempre tiene que estar a mano. Se puede llevar en el bolso, guardar en el cajón (con piel aguanta días sin oxidarse). El primer mordisco puede costar, el segundo llega solo y, terminada la pieza, se ha logrado: un picoteo sano.







Un picoteo sano tiene que priorizar alimentos al natural, nada o apenas condimentados o aliñados







También puede dejarse preparada en la nevera una compota con la que rellenar un cuenco en el momento en que se siente hambre, pero todavía falta un tiempo para la hora de comer. Dar justa cuenta del dulce de manzanas, pasas, zanahorias y frutas desecadas, además de un sano tentempié, es un aliado que combate de una manera muy eficaz el estreñimiento, una patología digestiva muy común y nada inocua. Un par de cucharadas soperas de compota sobre sendas tortas de arroz hacen un poco más consistente el pequeño tentempié.

Las peras en almíbar o cocidas y en conserva también aguantan en la alacena en su punto justo y, aunque parezca un postre, se puede picotear un yogur desnatado y una cucharada de muesli. No se aportan grandes dosis de calorías, muy pocas grasas y su efecto tranquilizador es muy eficaz. Otra opción es abrir unos encurtidos, como pepinillos, o picar un puñado de palomitas al natural. Apenas se alcanzan las 80 calorías y esa sensación de masticar y digerir sacia mucho.

Tentempié tamaño pulga






No hay que aguantar el hambre si este no es un capricho






Un cómputo general de la ingesta de calorías y nutrientes debe concluirse al final del día. Un cómputo semanal, al término de la semana. Si se realiza este análisis, es muy probable que se compruebe cómo aquello de lo que se ha prescindido no era necesario y, sin embargo, el hecho de haber aguantado el hambre pudo ocasionar que se desequilibrase la balanza final. En definitiva, no hay que aguantar el hambre si no es un capricho. Hay que aprender a darle al estómago, y al cerebro, la dosis adecuada para que la respuesta sea sana y satisfactoria.

Un minibocadillo, una pulga, de pan integral con jamón ibérico; un triángulo de emparedado de jamón y queso; dos tortas de arroz con queso fresco; una tostada con sardinas en aceite o untada con patés vegetales, como el de champiñones o el de tofu y nueces, o con un chorrito de aceite de oliva y tomate; una pulga de bonito en escabeche. Todos estos tentempiés no superan las 200 Kcal, que en el cómputo semanal pueden suponer un ahorro de ingesta de 400 Kcal o más que se consumieron tarde, y mal.

Un punto de algo dulce

Aunque son más aconsejables los picoteos frescos o salados, de manera ocasional puede estar presente el dulce. Un puñado de frutos secos combinados con frutas desecadas pueden servir de aperitivo, un puñado de higos dulces, una torta de maíz o de arroz pintada de miel, o con yogur y avellanas endulzada con hilito de miel. Son opciones que, si no se toman de manera desordenada, si se ingieren con conciencia y se saborean para calmar la ansiedad, pueden tener perfecto sitio entre un menú saludable, salpicado con picoteos sanos.

NO TODO ESTÁ EN LAS CALORÍAS

En contra de la creencia popular, la ingesta de calorías no resume la dieta. Engordar o adelgazar no se reduce a una resta entre la energía que se ingiere y la energía que se gasta. El mecanismo es más complejo. Sin caer en esoterismos de que no engorda lo que no se come con culpa u otras afirmaciones con esa misma falta de rigor científico, los últimos estudios confirman que el síndrome metabólico o el sobrepeso están condicionados por más variables que una sola resta. De hecho, una dieta con alimentos ricos en nutrientes reguladores, como vitaminas y minerales, u otros con grasas monoinsaturadas y omega 3, condicionan el resultado final. Este determinará si la dieta es muy calórica o es saludable y en qué debe mejorar si es preciso.

Esto ha quedado de manifiesto en el último informe sobre "Dieta y riesgo de enfermedades cardiovasculares en España", coordinado por la Unidad de Nutrición del Clínico San Carlos de Madrid. Los estudios han señalado que la población consume en torno a 250 calorías menos al día que hace veinte años y, sin embargo, los índices de obesidad aumentan. En parte, esto es así por el estilo sedentario que se sigue en la actualidad. Pero solo en parte. Todavía queda mucho por investigar y todo apunta a que en próximas fechas se harán evidentes nuevos condicionantes.


* Fuente: EROSKI CONSUMER


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Las frutas más ricas en Vitamina C

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